Para escoger un somier de láminas, debemos tener varios factores en cuenta:
- El material: es muy importante conocer tanto el material de la base como el de las láminas. Normalmente, una combinación de base de metal con láminas de madera suele ser la mejor opción. Los colchones de espuma con memoria suelen ser un buen elemento para asociar a este tipo de somier. En este contexto, resulta útil saber cómo cambiar las lamas del somier en caso de desgaste o daño, para mantener la calidad y la comodidad del somier a lo largo del tiempo.
- Bastidores: los somieres de láminas suelen tener bastidores de camas incluidos. Es una decisión personal si prefieres un somier con bastidor o no.
- Anchura de las láminas: también es crucial conocer la anchura de las láminas y la separación entre ellas. De ello depende los puntos de presión que el colchón ejercerá en el somier y si es capaz de absorber mejor los movimientos de la cama. Además, debemos tener en cuenta el grosor de las láminas, ya que mientras más gruesas, más estables. Esta característica es especialmente importante cuando consideramos un somier para colchón de muelles ensacados, ya que estos colchones requieren un soporte que pueda adaptarse a su estructura única para maximizar la comodidad.
- Patas del somier: también, a la hora de escoger un somier, dependemos de su base. Puede ser patas de somier de madera, metal u otro material; o ser una base entera que esté en pleno contacto con el suelo. La estabilidad y el diseño de las patas pueden contribuir a eliminar el ruido en un somier de láminas, mejorando así la experiencia de sueño.
- Multiláminas: hay muchos somieres multiláminas que se caracterizan por tener un mayor número de traviesas, que además están más juntas entre sí. Suelen ser una muy buena opción para los colchones de muelles, ya que dan mucha más estabilidad al conjunto.